En el horizonte de mi mente
se ha escondido el sol
Ella no existe mas
Ella es una nube que el viento conquisto
Como un recuerdo que me llega
desde su corazón
suaves caricias, dulces desvelos
Ella es una nube que un beso ardiente derritió
Ella no existe mas
“La conquistada” Eduardo Parra
Ayer te vi (parte 7)
Y ese susurro dicho entre labios, dicho entre sueños, atravesó todos los mares celestes para llegar aquí. Al lugar del cual sabes, aunque jamás lo hayas visto, que a veces lo ilumina una luna rojiza que parece no querer soltarse de la línea del horizonte. Y a través de las distancias el susurro toma forma, y una neblina tenue se acumula a mi alrededor. Cuando la caja cayó, revelando lo que estaba en su interior, supe que lo había provocado. Cuando viajé por el río durante días, y desembarque en el mismo sitio, supe que lo había provocado.
Otras tantas serán las señales te escuche decir en sueños. Tanto tiempo aquí me produce un miedo a que los sentidos necesarios para identificarlas ya estén atrofiados. Algunas las he visto en el aire. Cuando la lechuza blanca insiste en revelarse, como insistiendo en que me entere que ahí esta, para ya no tener miedo. Cuando el halcón se enterró debajo del suelo, fue la mas clara de todas. Y la que más me deja con la certeza de que no puedo entender el mensaje. Pero me queda aún el juagr a imaginármelo, como se imagina el agua en medio de un desierto. Como se imagina el amanecer a media noche.
¿Cuál es la clave de todas las visiones? La verdad no se me entregó de frente, ni se me entregó a cuentagotas. La verdad se me atravesó en el camino, tan transparente que se volvió cristal, y yo me arroje a ella. Ahora tengo que arrancarme cada pedazo de verdad que me ha quedado incrustado.
Y mientras retiro esos pequeños trozos, maliciosos, desafiantes, paso de nuevo por el lugar donde nos encontramos. Igual que muchas veces antes, en las que en cada una buscaba encontrar la respuesta. Me conformo ahora con estos pedazos de respuesta. Antes de levantar la mirada, pienso en buscar la Luna, la que nunca has visto, para intentar leerle los labios. El cielo quiera que lo que logre averiguar me de paz. Que pare la tormenta de la duda.
Certeza no traías con tu llegada. Certeza te llevaste en tu partida.
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Así es. Varios años después, retomamos esta fabulosa historia. La justificación es que se vuelve inevitable el recuerdo de aquellos días. Y todo principio merece un final.
1 comentario:
merci par grands moments de vie...
et une manière sera toujours dans le souvenir "sans toi déjà il n'y a plus"...
soigne-toi...
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